Lo siguiente hay que contarlo en presente histórico.
El 16 de julio de 1969 un gigantesco cohete diseñado por Von
Braun, el Saturno V, más largo que
un campo de fútbol, despega de Cabo Cañaveral a las diez y media de la mañana. Es
tan potente que provoca un ruido infernal. Lo detectan incluso los sismógrafos
al otro lado de la
Tierra. Diez minutos más tarde la nave que iba en la cabeza
del cohete y que transporta a tres astronautas se queda orbitando el
planeta a 215km de altura.
Del cohete se han ido separando las partes que lo
componían según se iba agotando su combustible, excepto la última. Dan dos
vueltas a la Tierra
y entonces encienden los motores de esa última fase. Con ellos consiguen
el empujón que les libera de la gravedad terrestre y se dirigen a la
Luna.
Tres días después llegan a las proximidades de la Luna, activan los motores de frenado
y comienzan a orbitar el satélite. Tras dar 13 vueltas a la Luna una cápsula se desprende
de la nave principal. En ella van dos de los astronautas. El tercero se queda
en órbita lunar. Encienden un pequeño cohete para frenar y dejarse caer lentamente.
En unos pocos minutos la cápsula se posa en la Luna.
Uno de los astronautas envía un mensaje acordado a la base
de control de Houston: “Houston, aquí base Tranquilidad, el Águila ha
alunizado”. Eran las 21:17 del 20 de julio de 1969, hora de España, país que en
aquel momento era el que miraba hacia la Luna y el que se usaba para repetir las
comunicaciones.
Seis horas después del alunizaje, a las 3:56 del día 21, la Luna está sobre los Estados Unidos y los
astronautas salen al exterior. El primero se llama Neil Armstrong y justo antes de poner un pie en la Luna pronuncia, para todas
las personas del mundo que lo escuchan por la radio y lo ven por televisión, una
frase espontánea que ahora es famosa:
-
Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad
La segunda persona en pisar la Luna se llama Edwin Aldrin.
Están fuera dos horas. Se
dedican a explorar y a recoger rocas que luego serán analizadas en la Tierra. La gravedad es muy
baja, 6 veces menor que aquí. Caminan dando saltos.
Para regresar, la nave lunar despega y va a la búsqueda de la de Michael Collins, que se había quedado en órbita. Las
naves se acoplan en el espacio. Armstrong y Aldrin entran en la de Collins, cierran la escotilla, y sueltan la nave lunar que cae a estrellarse en la Luna. Después activan otro motor para salir de la órbita lunar y regresar a la Tierra. Casi
3 días más tarde penetran en
la atmósfera terrestre. Amerizan en el Pacífico y se convierten en héroes
americanos y, por qué no decirlo, de todo el mundo.
Neil Armstrong, la primera persona en pisar un mundo
distinto del nuestro, murió hace menos de cuatro meses, el 25 de agosto. Es de justicia
recordarlo. Descanse en paz.