Mostrando entradas con la etiqueta Espacio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Espacio. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Qué demonios son esas luces?

La siguiente es una imagen de la península ibérica obtenida por satélite. Se pueden ver las luces de las ciudades y se aprecia perfectamente dónde está Lisboa, Madrid... incluso se ve claramente la región Gijón - Avilés - Oviedo.


La NASA tiene fotos también de otras partes del mundo. En particular ésta resultó muy desconcertante:


Lo que veis es una imagen de la parte más al sur de América del Sur. Es Argentina y las Malvinas. Pero ¿Qué demonios son esas luces en medio del mar? ¿Hemos construido ciudades flotantes? ¿Serán colonias alienígenas?


Tranquilos todos, que la explicación es mucho más sencilla:


Se trata de los grandes pesqueros que iluminan con focos la superficie del mar para atraer a los peces. En los grandes caladeros como el de Argentina hay muchos, pero muchos de esos buques factoría. Tantos que desde el espacio parecen una ciudad.


Esta entrada traduce lo publicado por http://front.kinja.com el 27 de octubre de 2013.



lunes, 24 de junio de 2013

Adiós al Sistema Solar


Este será el último artículo del curso y por eso quiero ofreceros una despedida. Pero no será la mía sino una un poco más científica. Hace algo más de un año la sonda espacial Voyager I se despidió oficialmente del Sistema Solar. Es el objeto fabricado por la humanidad que más se ha alejado de nosotros.


La sonda se lanzó en septiembre de 1977. Su misión era fotografiar Júpiter (lo hizo en enero de 1979) y Saturno (en noviembre de 1980). Pero, aprovechando que para llegar hasta allí se le dio una gran velocidad, se fue alejando cada vez más de nosotros hasta que hace un año se fue de casa.

Júpiter grabado por la Voyager I

Saturno, sus anillos, y dos de sus lunas, Tetis y Dione

Pero un momento ¿Cómo sabemos que la sonda ha abandonado el Sistema Solar? Pues es que, alimentada por un reactor nuclear, la Voyager sigue en funcionamiento y nos envía datos (que tardan 16 horas y media en llegar). Uno de esos datos es la medida de las partículas radiactivas que chocan contra ella. Resulta que el Sistema Solar está relativamente protegido de esas partículas porque el poderoso campo magnético del Sol las desvía. En junio de 2012 los impactos de partículas con la sonda aumentaron mucho. Eso nos llevó a la conclusión de que la Voyager I, al fin, nos abandonó.


Hasta luego, viajera.

Una curiosidad. Si alguien la encuentra sabrá que es nuestra porque se le puso una placa de platino. Esta:



PD1. Nota para frikis, una de las viejas pelis de Star Trek la tenía como protagonista.

PD2. A partir de ahora se activa el MODO VERANO del blog. Consiste en no mirar para él mientras se pueda estar en la playa. En septiembre, más.

lunes, 10 de diciembre de 2012

La carrera espacial III: la Luna


Lo siguiente hay que contarlo en presente histórico.

El 16 de julio de 1969 un gigantesco cohete diseñado por Von Braun, el Saturno V, más largo que un campo de fútbol, despega de Cabo Cañaveral a las diez y media de la mañana. Es tan potente que provoca un ruido infernal. Lo detectan incluso los sismógrafos al otro lado de la Tierra. Diez minutos más tarde la nave que iba en la cabeza del cohete y que transporta a tres astronautas se queda orbitando el planeta a 215km de altura. 

Del cohete se han ido separando las partes que lo componían según se iba agotando su combustible, excepto la última. Dan dos vueltas a la Tierra y entonces encienden los motores de esa última fase. Con ellos consiguen el empujón que les libera de la gravedad terrestre y se dirigen a la Luna.

Tres días después llegan a las proximidades de la Luna, activan los motores de frenado y comienzan a orbitar el satélite. Tras dar 13 vueltas a la Luna una cápsula se desprende de la nave principal. En ella van dos de los astronautas. El tercero se queda en órbita lunar. Encienden un pequeño cohete para frenar y dejarse caer lentamente. En unos pocos minutos la cápsula se posa en la Luna.


Uno de los astronautas envía un mensaje acordado a la base de control de Houston: “Houston, aquí base Tranquilidad, el Águila ha alunizado”. Eran las 21:17 del 20 de julio de 1969, hora de España, país que en aquel momento era el que miraba hacia la Luna y el que se usaba para repetir las comunicaciones.

Seis horas después del alunizaje, a las 3:56 del día 21, la Luna está sobre los Estados Unidos y los astronautas salen al exterior. El primero se llama Neil Armstrong y justo antes de poner un pie en la Luna pronuncia, para todas las personas del mundo que lo escuchan por la radio y lo ven por televisión, una frase espontánea que ahora es famosa:

-        Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad


La segunda persona en pisar la Luna se llama Edwin Aldrin.


Están fuera dos horas. Se dedican a explorar y a recoger rocas que luego serán analizadas en la Tierra. La gravedad es muy baja, 6 veces menor que aquí. Caminan dando saltos.



Para regresar, la nave lunar despega y va a la búsqueda de la de Michael Collins, que se había quedado en órbita. Las naves se acoplan en el espacio. Armstrong y Aldrin entran en la de Collins, cierran la escotilla, y sueltan la nave lunar que cae a estrellarse en la Luna. Después activan otro motor para salir de la órbita lunar y regresar a la Tierra. Casi 3 días más tarde penetran en la atmósfera terrestre. Amerizan en el Pacífico y se convierten en héroes americanos y, por qué no decirlo, de todo el mundo.

Neil Armstrong, la primera persona en pisar un mundo distinto del nuestro, murió hace menos de cuatro meses, el 25 de agosto. Es de justicia recordarlo. Descanse en paz.



lunes, 3 de diciembre de 2012

La carrera espacial II: Satélites de metal y humanos.

Como vimos en el artículo anterior, los soviéticos tenían un supercohete con el que podían poner cosas en órbita, y eso fue exactamente lo que hicieron. Al primero de aquellos artefactos le llamaron, con toda lógica, satélite, que en ruso es Sputnik. Así que en 1958 el ser humano puso un cacharro en el espacio.


El Sputnik no era más que una bola metálica de 60cm de diámetro, con 4 antenas, que tenía en su interior un sencillo transmisor de pulsos de radio. Vamos, que no servía para nada. Pero la propaganda que se hizo con él fue enorme. Los dirigentes convencieron a los rusos de que el espacio era suyo. Eso, cuando americanos y soviéticos competían por ver quién escupía más lejos, era una victoria enorme.

Con aquello empezó la llamada carrera espacial. Los americanos acudieron a Von Braun y pusieron dinero a paladas pero eso no impidió que las victorias fueran al principio siempre rusas. La URSS envió al primer ser vivo al espacio en 1957, la perrita Laika. Estrellaron deliberadamente en la Luna una sonda, llamada Luna2, en 1959. La siguiente sonda, la Luna3, fotografió la cara oculta de la Luna. Pusieron un hombre en órbita en 1961. Se llamaba Yuri Gagarin. La primera mujer en viajar al espacio fue Valentina Tereshkova, en 1963 (Hoy tiene 75 años).

Laika


 Tereshkova

 Gagarin

Los americanos estaban que trinaban. Conseguían los mismos logros pero siempre después que los soviéticos. Kennedy, su presidente, en un famoso discurso, prometió que pondrían un americano en la Luna antes de que acabara la década (de 1960). No vivió para verlo, pero gracias a Von Braun, a sus ingenieros alemanes y, sobre todo, a la enorme cantidad de dinero que pusieron sobre la mesa, lo consiguieron. Aunque eso es para otro artículo.

JFK anunciando el compromiso de llevar personas a la Luna

lunes, 26 de noviembre de 2012

Breve historia de la carrera espacial I

Esta historia empieza al final de la 2ª guerra mundial, en 1945. La humanidad acababa de inventar dos armas terribles: la bomba atómica y el misil tierra-tierra.

 V2

Y es que, en efecto, además de la bomba nuclear, el otro aparato que había aterrorizado al planeta era el cohete V2 alemán. Diseñado por Wernher Von Braun, era posible lanzarlo desde Francia y hacerlo estallar al llegar a Londres. Le llamaban la bomba volante.

Von Braun

La guerra acabó y la ecuación era sencilla. Si una de las bombas atómicas se montaba en una V2 más grande, se podría aniquilar al enemigo sin tener que emplear tropas. A esta edificante idea se dedicaron las dos potencias resultantes de la guerra: Estados Unidos, que tenía la bomba, y la URSS, que la obtuvo enseguida gracias al espionaje. Sólo les faltaba el cohete.

Von Braun era, sin duda, un criminal de guerra. No por diseñar y lanzar los cohetes V2 (al fin y al cabo todos lanzaron bombas durante la guerra) sino por emplear a mano de obra esclava, judía, en las fábricas de los cohetes. Sin embargo, al acabar la guerra, rusos y americanos ardían en deseos de hacerse con sus servicios. Él se dejó apresar por los americanos junto a sus ingenieros. Los rusos se quedaron con la fábrica de las V2, semidestruida y fuera de servicio, pero encontraron piezas y se dedicaron a replicarlas.

Con el tiempo los soviéticos fueron capaces de crear cohetes mejores incluso que los V2. Al mando estaba un ingeniero antiguamente purgado por Stalin, que lo había deportado a Siberia condenado a trabajos forzosos. Pero oye, en cuanto lo necesitaron, pelillos a la mar. Se llamaba Sergei Korolev.

Korolev

Cuando Korolev consiguió hacer funcionar cohetes de gran alcance, se le encomendó el que era el objetivo obvio del programa: construir uno capaz de llegar desde Rusia hasta Estados Unidos, llevando en su parte delantera una bomba nuclear. El alcance del cohete estaba claro pero ¿Cuál era el peso de la carga a transportar? Las primeras bombas atómicas eran monstruos pesadísimos y, aunque se preveía que podrían aligerarse, a Korolev se le encargó el diseño para transportar aquellas pesadas cargas.

Costó mucho dinero, muchos ingenieros, mecánicos, físicos, químicos… y al final desarrollaron el cohete R-7 Semiorka, un monstruo de dos fases*, 32 motores agrupados en 5 bloques, 34m de altura y capaz de transportar más de 5 toneladas de carga.

*Esto significa que cuando se acababa el combustible de la primera, ésta se desprendía y se dejaba caer. Lo que quedaba del cohete se llamaba segunda fase y tenía su propio motor para, más ligera, seguir el vuelo.


Cuando consiguieron que funcionase se plantearon algo curioso. Aquel cohete gigante era capaz de salir de la atmósfera terrestre. Es más, fuera de ella alcanzaba tal velocidad que su última fase (la cabeza) podía llegar a ponerse en órbita (o sea, que no caería más tarde). ¿Por qué no emplearlo para poner cosas a orbitar la Tierra?