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lunes, 25 de marzo de 2013

El botox


Seguro que todos conocéis a famosas actrices (y no actrices) que se inyectan Botox ®. Lo hacen para que los músculos de sus caras se paralicen. Así consiguen que no se formen arrugas cuando sonríen, por ejemplo.



 El Botox es una variante comercial suavizada de la tremenda Toxina Botulínica (NTBo), una proteína cuya fórmula química es C6760H10447N1743O2010S32 . La sintetiza una bacteria llamada Clostridium Botulinum. Este microorganismo aparece en alimentos mal conservados, especialmente los que se guardan en latas de conserva, y uno se puede envenenar comiendo esos alimentos, a través de heridas abiertas o respirando las esporas de la bacteria.
toxina botulínica

bacteria clostridium

La NTBo es una neurotoxina, lo que quiere decir que altera el sistema nervioso. En concreto, bloquea el envío de señales a través de los nervios. Eso impide que el cerebro mande contraerse a los músculos, por lo que estos se paralizan y el cuerpo se queda fláccido. Se dice entonces que uno tiene botulismo.



Si la parálisis afecta al diafragma que nos hace respirar, la cosa se pone peligrosa, por decirlo de alguna manera. De hecho, se considera la toxina más letal que existe. Bastan 0,01 picogramos en la sangre (0,00000000000001 gramos) para matar a una persona. Gracias a esta propiedad, locos en gobiernos de varios sitios quieren usarla como arma ¡Qué bien!

No sé qué pensáis vosotros, pero yo después de escribir esto no me atreveré jamás a inyectarme Botox, ¡ni a comerme una lata de atún tranquilo!

Bonus: Si habéis estudiado en biología la transmisión del impulso nervioso, en este vídeo se cuenta cómo actúa la toxina.


Para escribir esto me he basado especialmente en el artículo publicado el 10 de enero de 2013 en http://tialapatatanosepuedeposeer.wordpress.com


lunes, 29 de octubre de 2012

El superviviente

El mundo está lleno de unas cosas espantosas llamadas bombas atómicas. Son increíblemente poderosas. Una sola, de las más pequeñas, puede dejar una ciudad del tamaño de Gijón como un solar de cascotes, no sin anter matar a todo lo que viviera en ella, claro. Y después de eso queda una gran radiactividad en los restos y en el aire que no hacen muy recomendable una visita.

A lo largo de la Historia se han hecho estallar sólo (es un decir) dos de esas bombas con fines bélicos. Es cierto que en los años 50, 60 y 70 se hicieron explosiones de prueba en un montón de sitios, pero, afortunadamente, no buscaban matar a nadie y no lo hicieron.

Las dos primeras se lanzaron sobre Japón para, según se dice, forzar su rendición en la 2ª guerra mundial. La primera el 6 de agosto de 1945 se dejó caer sobre la ciudad de Hiroshima. En ella se encontraba Enemon Kawaguki, un ingeniero que trabajaba en una fábrica. Tenía entonces 40 años.

Cuando se acercó el bombardero B-29 sonaron las sirenas y todos corrieron a los refugios. Enemon se retrasó un poco. Lo primero que vio fue un intensísimo resplandor. La explosión produjo un calor increíble que evaporó al instante el río que pasaba por la ciudad y destruyó los edificios. La fábrica de Enemon estaba a 5km de la explosión, así que tuvo la suerte de sobrevivir. Había perdido el conocimiento, su ropa estaba toda chamuscada o directamente quemada y él tenía heridas por cascotes.

Ruinas de la ciudad.

La ciudad, antes y después de explotar la bomba.

Después de recibir cuidados médicos subió, junto con otros supervivientes, a un tren que los dejó, el 9 de agosto, en otra ciudad japonesa, Nagasaki. Ese mismo día otro B-29 dejó caer sobre ella un segundo artefacto infernal. Y allí estaba Enemon de nuevo. Esta vez a unos 4km de la explosión también tuvo la suerte de sobrevivir.

Hongo que dejó en el aire la explosión sobre Nagasaki

Enemon Kawaguki fue uno de los poquísimos supervivientes de dos bombardeos atómicos. Pero no pudo cantar victoria. Además de las terribles secuelas psicológicas, la radiactividad se instaló en su cuerpo y acabó con su vida 12 años después.

Acabada la guerra, Estados Unidos y la Unión Soviética (actual Rusia) se embarcaron en una competición a ver quién tenía más y más poderosas bombas atómicas. Los soviéticos llegaron a probar una con una potencia 4000 veces mayor que la de Hiroshima. Se decía que había bastantes bombas para destruir el mundo 7 veces.

Bomba del Zar, explotada el 30 de octubre del 1961 (hace 51 años)

Hoy, las cosas están más tranquilas. De hecho, se están desmantelando bombas y se utiliza su material como combustible de plantas nucleares. Pero todavía hoy hay países que investigan para conseguir fabricar artefactos de esos. Sería bueno de que los convenciéramos de que lo dejen.

      

lunes, 7 de mayo de 2012

El incidente de Goiania

Leide das Neves Ferreira es, seguramente, la única niña que se ha merendado un bocadillo radiactivo. Fascinada por el polvo azul luminiscente (Cesio 137) que su padre había conseguido, untó además todo su cuerpo con él, delante de su madre. Hoy Leide y sus familiares descansan en ataúdes de plomo, después de armar una zapatiesta monumental en Goiania, una ciudad brasileña.


Era septiembre de 1987. Dos chatarreros entraron en el edificio de una clínica abandonada que se había especializado en el tratamiento del cáncer. Buscaban cualquier cosa de metal para venderla. Como parte del botín se llevaron una de las grandes máquinas de radioterapia que estaba cargada de cloruro de cesio.

El aparato acabó en la casa del padre de Leide y se liaron a martillazos con él. Al poco se desprendió una cápsula de plomo del tamaño de un dedal. Dentro estaba la fuente radiactiva para tratar el cáncer. Al girar el cesio dentro del dedal había un momento en que se alineaba con una pequeña ventanita en éste. Entonces brillaba, lo que les pareció bonito y divertido, pero también, sin que ellos lo supieran, mortal.

Intentaron romper la cápsula pero al principio no lo consiguieron. Entonces se la quedó el padre de Leide y los chatarreros se marcharon (eso les salvó la vida). Al final el padre termino por romper la cápsula y empezaron a jugar con la piedra que había dentro (el cesio). Él se pintó una cruz en la barriga con el polvo brillante, otros se pintaron la cara, Leide se comió su bocadillo con las manos llenas del polvo…

Dos días después empezaron los síntomas. Los chatarreros vomitaban cruelmente. La mayoría de las 600 personas que estuvieron en contacto con el cesio sufrieron quemaduras y se les hincharon las manos y otras partes de su cuerpo.

La tía de Leide se imaginó que la piedra tenía algo que ver. La metió en un saco y cogió un autobús (abarrotado) hasta el hospital municipal. El doctor con el que habló se imaginó lo que había pasado y apartó el saco dejándolo sobre una silla en un patio trasero del hospital. Más tarde se vertería una tonelada de hormigón sobre el conjunto para extraerlo de una sola pieza. La tía murió en el hospital ese mismo día.


En poco tiempo murieron cuatro personas (incluida Leide) por síndrome de envenenamiento agudo por radiación. En menos de cuatro años murieron otras cuatro. La tierra desde la clínica abandonada donde estaba la máquina hasta la casa de Leide fue removida. El recorrido del autobús en el que su tía llevó la piedra fue reproducido y analizado. La tierra, la chabola de Leide y todo el material encontrado están ahora guardados en contenedores de hormigón en un cementerio nuclear que se instaló en Goiania.


Aquí dejaron todo: el cementerio nuclear de Goiania.


Este artículo es una ligera adaptación del publicado en kurioso.es el 10 de agosto de 2010

lunes, 13 de febrero de 2012

El lugar más frío de la Tierra

Se trata de la base de investigación rusa Vostok, que está sobre 3800 metros de hielo en la Antártida. Bajo el hielo hay un  lago al que también han llamado Vostok. El 21 de julio de 1983 se registró allí la temperatura más baja medida jamás por un ser humano: -89ºC.

Los científicos tuvieron que refugiarse en las cámaras de refrigeración. Parece un contrasentido, pero es que sus paredes metálicas con aislante térmico les protegían mejor del exterior. Al salir encontraron bidones de líquido anticongelante, que estaban fuera, completamente solidificados.


La temperatura media anual es de -61ºC y oscila entre -37ºC, en enero, y -74ºC en agosto (sí, no es raro, la Antártica está en el hemisferio sur). E
n invierno (julio – agosto) viven en una noche continua. La base está a casi 4000 m de altitud (más que Sierra Nevada) y está lejos del mar y de su efecto de moderación en el clima. En esta foto de la Antártida se encuentra en el círculo rojo. La cruz roja es el Polo Sur.

Por si no fuera bastante, los que trabajan en la base tienen que soportar otros problemas. Como allí es donde está el agujero de la capa de ozono, están bombardeados por la peligrosa luz ultravioleta (aunque claro, sólo en los seis meses de luz perpetua). Hay que tomar muchas precauciones al salir al exterior. Pensemos que sin el ozono la luz ultravioleta llegaría a todas partes y extinguiría la vida del planeta.

Bajo ellos, el lago Vostok, uno de los últimos lugares que queda por explorar en nuestro planeta, que permanece ajeno al resto del mundo desde hace millones de años. Hasta él han abierto un agujero para estudiarlo. El problema es que el agujero que se está abriendo hasta él lo contaminaría con sustancias de nuestro tiempo. 
Esta es la parte exterior de la perforadora:


Y aquí tenéis un vídeo de cómo es la estación, el lago que hay bajo el hielo, y la labor que hacen en ella:



La información la he extraído de distintas páginas.Wikipedia, http://trianguloequidlatere.blogspot.com y paracontarenlacena.blogspot.com.


Actualización: noticia reciente, del 7 de febrero: Alcanzan la superficie del lago Rostok. Y aquí una buenísima infografía que cuenta como es el lago.

viernes, 28 de octubre de 2011

Nunca juegues con mercurio

El siguiente artículo es un retoque del que se publicó en amazings.es el 29 de julio de 2010.


El 14 de agosto de 1996 la reputadísima química y profesora norteamericana Karen Wetterhahn se encontraba investigando en su laboratorio sobre los efectos de los iones de mercurio al interactuar con las proteínas reparadoras de ADN. Para ello había encargado una muestra de dimetilmercurio, una de las neurotoxinas más peligrosas que existen. Tomó todas las precauciones que dictaba el protocolo. Pero una gota, menor que un grano de arroz, cayó accidentalmente sobre un guante. Murió intoxicada a los pocos meses. ¿Cómo pudo pasar?



El dimetilmecurio es tan peligroso que no sirve para nada (bueno). Su toxicidad restringe sus aplicaciones científicas y ninguna compensa el peligro que supone su manipulación. Debido a su altísima volatilidad, se utilizan cabinas de humos selladas y con ventilación filtrada. Basta la inhalación de tan sólo 0,001 mililitros para acabar criando malvas. Karen incluso enfrió con hielo la pipeta que contenía la muestra para reducir su volatilidad. Se enfundó unos guantes de látex desechables, la bata y unas gafas de protección.
Al abrir el tubo dentro de la cabina una minúscula gota acabó en el dorso de la mano de la investigadora, como ella misma relataría más tarde. No le dio importancia, tenía puestos unos guantes de látex de calidad y el látex no tiene poros.

Pero el dimetilmercurio es caprichoso. Sus moléculas alargadas actúan como agujas que perforan microscópicamente el látex. En tan sólo 15 segundos la gota que mataría a Karen estaba navegando por su torrente sanguíneo rumbo a su cerebro. Ella no lo sabía.

Los primeros síntomas de la intoxicación no aparecen inmediatamente, pero cuando llegan se agravan con mucha rapidez. Cuatro meses después, Karen empezó a sentir hormigueos en los dedos de los pies que le impedían conducir, y más tarde fue perdiendo progresivamente la visión y el habla. Unos análisis detectaron niveles de mercurio en sangre 80 veces por encima del umbral tóxico.

A las tres semanas de los primeros síntomas entró en coma. Murió el 8 Junio de 1997, no sin antes hacer jurar a sus colaboradores que alertarían a la comunidad científica del peligro del dimetilmercurio. Hoy se utilizan guantes laminados de alta resistencia para manejar la más potente de las neurotoxinas.
¿Por qué es tan sumamente tóxico el mercurio y sus derivados? En primer lugar hay que decir que el mercurio en estado puro es relativamente inofensivo. Lo verdaderamente peligroso son sus vapores y especialmente cuando se combinan con el carbono. Al ser el único metal líquido a temperatura ambiente requiere de menos calor para empezar a producir venenosos efluvios. 

El mercurio se ha usado desde tiempo inmemorial ignorando todos sus peligros. En China se utilizaba como reconstituyente, tomándolo en chupitos. En el siglo XVIII, en pleno auge de la sombrerería, los peleteros ablandaban el apreciadísimo pelo de castor en barricas de mercurio sin sellar. Absorbían los vapores por la piel y los pulmones y enfermaban hasta la muerte. Los que no morían sufrían graves ataques de ‘agitación violenta’ y secuelas en el habla. Esto se llamó después la  "enfermedad del sombrerero” (eretismo mercurial). Más tarde, esta inspiraría a Lewis Carrol para el famoso ‘sombrerero loco’ de Alicia en el País de las Maravillas.

En primavera de 1955, en la ciudad japonesa de Minamata, se observó un fenómeno peculiar. Los pájaros, sin motivo aparente, se lanzaban como kamikazes contra el suelo. Los comportamientos extraños duraron varias semanas y terminaron extendiéndose a otras especies, entre ellas la humana. La petroquímica Chisso había vertido en la costa 170 toneladas de tóxicos derivados del mercurio que utilizaban para la fabricación de plásticos. Más de 1400 personas murieron envenenadas y otras 20.000 resultaron afectadas y con graves e impresionantes secuelas. Fue la mayor catástrofe por envenenamiento de mercurio de la historia.

Muchos han roto alguna vez un termómetro de mercurio para jugar con el líquido brillante y emular, a escala, al T-1000 de Terminador sin saber de sus peligros. Desde 2009 su uso y comercialización está prohibido. Un solo termómetro de aquellos era capaz de contaminar unos 80 m3 de agua y acabar con todos lo peces que la habitasen. El 10% de los residuos filtrados hoy en la tierra provienen de aquellos termómetros caseros.

Lo triste de esta historia es que, a pesar de que ya no hay termómetros en nuestras casas, hay otros dispositivos, mucho más numerosos, que serían muchísimo más peligrosos que aquellos en caso de rotura.