lunes, 28 de mayo de 2012

El teflón

En Tamón, cerca de Avilés, se instaló hace unos años una planta de la multinacional química DuPont. Se trata de una gran compañía fundada en 1802 famosa por inventar cosas como el Neopreno, el Nylon, el Plexiglás, el Kevlar, el Nomex o el Teflón. De este último os quiero hablar hoy.

En 1938 un químico de la empresa, Roy Plunkett, estaba buscando nuevas sustancias para usarlas como refrigerantes. Probaba el gas tetrafluoroetileno (TFE).


Por casualidad, el reactor que había construido se estropeó y tuvo que desmontarlo. Al hacerlo encontró un polvo blanco y, como buen químico, quiso ver qué era. Encontró que no conseguía disolverlo con ninguna otra sustancia y que aguantaba altas temperaturas. Dos propiedades muy interesantes, la verdad. El polvo era, como después comprobó, un polímero (plástico) del TFE. Cada una de sus moléculas estaba formada por muchos TFE unidos en cadena. Enseguida DuPont patentó la sustancia y la llamó Teflón.


El uso más cotidiano del Teflón es evitar que la comida se pegue a las sartenes. Para lograrlo hay que conseguir que la comida resbale en la sartén. Así sus moléculas no se enredarán con las de la sartén, ni se filtrarán por los poros del metal. Y resulta que la forma más eficaz de evitar estas dos cosas es recubrir la sartén con teflón, el tercer sólido con menor coeficiente de rozamiento que se conoce (el tercero más resbaloso). Como además resiste muy bien la temperatura y es muy difícil que las sustancias químicas de la comida lo ataquen, dura mucho tiempo.

Pero, un momento. Si el teflón no se pega a nada ¿cómo se hace para pegarlo a la sartén? Pues en varios pasos. Lo primero es lanzar un chorro de arena contra la sartén. Con esto se crean grietas y poros en su superficie. Luego se pulveriza teflón en polvo y se mete en un horno. El polvo se introduce en los poros y sus granos se unen entre sí igual que hacen los granos de harina de la masa de pan cuando se seca. La pulverización con teflón y el horneado se repiten varias veces y, ya está.

 Polvo de teflón al microscopio

Las sartenes antiadherentes no constituyen, ni mucho menos, el único uso del teflón. Se emplea en lubricantes (resbala mucho), en componentes electrónicos, como repelente de la humedad en ciertas superficies que se quiere que estén totalmente secas, como por ejemplo, chips electrónicos o uniones de cañerías, en arterias sintéticas y en muchas aplicaciones en las que se necesite bajo rozamiento, resistencia a la corrosión y a las altas temperaturas.


Como podéis ver, el teflón es otra maravilla de la química moderna (aunque tenga casi 75 años).

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