¿Os habéis preguntado por dónde tiene el tubo de escape un submarino?
Cuando está sumergido, la presión del agua hace muy difícil que los gases de escape salgan hacia el mar ¿cómo lo hacen entonces?
Los submarinos diesel son como los coches híbridos, tienen dos motores. El diésel que se usa en superficie y otro eléctrico, que se alimenta de baterías que se recargan con el motor diésel. Como el eléctrico no necesita oxígeno y no emite gases de escape, es el que se utiliza en inmersión.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los submarinos alemanes tenían graves problemas con este asunto, pues las baterías de entonces duraban lo justito para atacar un convoy en inmersión y escapar del lugar de los hechos. La mayor parte del tiempo, los submarinos estaban en superficie. En 1942 apareció un invento que dotó de mucha mayor autonomía a los submarinos: el snorkel. Gracias a este tubo, el submarino podía navegar a profundidad de periscopio (unos 8 metros) con los motores diésel encendidos, pues el tubo permitía intercambiar aire y gases de combustión con la atmósfera.
Si se obstruye el snorkel (le entra agua por una ola, por ejemplo), el submarino puede seguir operando un rato, pero los gases se quedan dentro y la tripulación empieza a percibir las maravillas de la “respiración diésel”. En esos momentos hay que subir a superficie, aunque el motor sigue funcionando.
Hoy día, hay otro aparato mucho más conocido al que se le llama también snorkel, por razones obvias:
Espero que os haya gustado



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